De los exámenes...y lo que se ve por ahí
Hoy he empezado con mi primer examen. No era nada del otro mundo, bastante sencillito, y más después de cuatro años de carrera y muchísimas convocatorias ya superadas. Pero siempre aparecen los nervios antes del examen, no hay forma de evitarlo. No importa lo acostumbrada que estés, ni lo preparado que tengas el temario, los nervios están alojados en el estómago (al menos en mi caso) desde el mismo momento en que uno se levanta de la cama y pone el pie en el suelo.
No se si a todo el mundo le pasará igual, pero supongo que muchos estudiantes se sentirán identificados conmigo. Es verdad que vivimos muy bien durante el año, pero los meses de enero y junio sueles ser horrorosos. Eso suponiendo que apruebas todo y no te toca presentarte a más convocatorias durante el curso. Pero en general no me puedo quejar, llevo muchos meses sin hacer nada de nada.
Desde hace más de dos semanas las bibliotecas están abarrotadas de gente estresada que logra sacar de sus casillas a cualquiera. Yo personalmente prefiero quedarme en casa, resulta asqueante tener que compartir mesa de estudio con personas extrañas, y más ahora en junio, que está todo lleno de niños con el selectivo pendiente de hacer. Supongo que quien lea esto debe pensar que soy insociable. Puede ser, ¡pero es que me pone muy nerviosa el ambiente de exámenes! En las bibliotecas no paran de oirse ruiditos, encima siempre están los típicos pesados que se pasan todo el día de paseítos por los pasillos.
Y además ahora ya no tengo motivos para ir a la biblioteca. Si antes acudía de forma habitual era porque allí podía ver a mi novio durante todo el día, pero ahora ya no hay nadie a quien tenga que ver por lo que prefiero quedarme en casita aunque pierda el tiempo de forma constante.
Lo malo es que a pesar de que no tengo a nadie a quien ver, sí que tengo alguien en quien pensar. Y no me permite centrarme en lo que toca ahora, pero bueno, eso ya lo comentaré un día que me vea con fuerzas para hablar sobre los hombres
De todas formas, hoy ha sido el primer examen que hacía estando soltera, y la verdad, no me ha ido nada mal. De hecho ha ido muy bien, por lo que se corrobora mi hipótesis de que cada vez es menos necesaria la existencia de un hombre en mi vida.
0 comentarios